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El "mejor ciclo inmobiliario en diez años" que nadie te está contando completo

10 de abril de 2026 por
El "mejor ciclo inmobiliario en diez años" que nadie te está contando completo
Vanessa Nuñez


Cuando el presidente de CBRE Chile declara que 2026 representa "uno de los ciclos de inversión más importantes de los últimos diez años", la reacción instintiva del mercado es optimismo. Los titulares se replican, los corredores actualizan sus presentaciones y los inversionistas empiezan a mover fichas. Pero hay una pregunta que nadie está haciendo en voz alta: ¿a quién le conviene exactamente este ciclo, y a quién no?

Porque los datos que sustentan ese entusiasmo son reales. La tasa de vacancia de oficinas en Santiago cerró 2025 en 9,71%, la más baja de los últimos cinco años. Las zonas prime como El Golf y Nueva Las Condes reportan disponibilidades cercanas al 5%. Hay 166.891 metros cuadrados en construcción, con un 80% concentrado en categoría Clase A. El escenario macroeconómico es más favorable, las tasas hipotecarias han bajado y la incertidumbre política del proceso constitucional, que paralizó decisiones de inversión durante años, finalmente se disipó. Todo eso es cierto.

Lo que también es cierto, y que convenientemente queda al fondo de los informes, es que ese ciclo virtuoso tiene un nombre preciso: capital institucional. No estamos hablando del inversionista individual que compra un departamento para arrendar. Estamos hablando de fondos, family offices y operadores que mueven volúmenes que el inversionista retail nunca podrá replicar. El "mejor ciclo en diez años" es una oportunidad real, pero no para todos por igual, y confundir ambas cosas puede costarle caro a quien tome decisiones basadas en titulares.

Lo que el mercado no dice sobre la escasez de Clase A


Uno de los argumentos más repetidos en los últimos meses es la escasez de oficinas Clase A de gran superficie en Santiago. Es un dato correcto: existen apenas cuatro o cinco edificios en toda la ciudad que cumplen los estándares que demanda el segmento corporativo de mayor envergadura, aquellos espacios superiores a 5.000 metros cuadrados. La conclusión que se extrae de ahí, casi de manera automática, es que hay una oportunidad de desarrollo enorme para quien quiera construir en ese segmento.

El problema es el tiempo. Nicolás Cox, de CBRE, lo dijo con precisión quirúrgica: desde la búsqueda de terreno hasta la entrega de un edificio transcurren entre cuatro y cinco años. Eso significa que cualquier proyecto que se inicie hoy llegará al mercado entre 2029 y 2030. Y el mercado, como sabe cualquiera que haya sobrevivido más de un ciclo económico en Chile, puede verse radicalmente distinto en ese horizonte. Las mismas condiciones que hoy hacen atractivo un desarrollo de oficinas Clase A podrían no existir cuando ese edificio abra sus puertas.

Lo que nadie está discutiendo públicamente es qué pasa si la absorción se desacelera antes de que llegue la nueva oferta. La disponibilidad en construcción equivale aproximadamente a un año y medio de absorción neta al ritmo actual. Pero ese ritmo asume que la demanda corporativa se mantiene estable o crece. Si el ciclo económico gira, si las empresas reducen espacios o aceleran la adopción de modelos híbridos de trabajo, ese año y medio puede convertirse en tres o cuatro. Y quienes hayan comprometido capital en desarrollos de largo plazo quedarán atrapados en un activo que tarda media década en construirse y que llega a un mercado que ya no es el que existía cuando se tomó la decisión.

Esto no es catastrofismo. Es el análisis que merece un mercado que lleva meses escuchando solo la mitad de la historia. El ciclo que proyecta CBRE es genuino, y las oportunidades que describe son reales para quienes tienen el capital, la estructura y el horizonte de tiempo necesarios para capturarlas. Pero para el inversionista que opera con recursos propios, con plazos más acotados y con menos tolerancia al riesgo de largo plazo, la lectura debería ser más cautelosa. No porque el mercado esté equivocado, sino porque el mercado está hablando de un juego distinto al suyo, usando el mismo lenguaje.

El mejor ciclo inmobiliario en diez años existe. La pregunta es si ese ciclo es para ti.
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